Antes de adoptar a Lucy, de la Arizona Labrador Rescue, una organización que rescata a más de 100 perros al año de las perreras, ¡no tenía ni idea que adoptar un perro adulto pudiese ser una opción tan maravillosa! Crecí pensando que si no criaba un cachorro no podría conectarme con mi mascota de la misma forma. Estaba realmente equivocado, y estoy increíblemente feliz de haberme convertido en un fanático de César Millán y de haber leídos sus libros, visto sus shows de televisión y de haber seguido sus consejos.

Adoptar a Lucy cuando tenía cuatro años (ya tiene 9) fue la mejor decisión que pude haber tomado. Estaba entrenada para hacer sus necesidades fuera de casa, y mostraba su gratitud en una forma de lealtad que ningún cachorro jamás me había mostrado.

Cada año, más de ocho millones de animales terminan en perreras (hablando sólo de los Estados Unidos) y lamentablemente, la mayoría de estas historias terminan con su muerte. ¡TÚ puedes hacer la diferencia adoptando siempre (jamás comprando) y esterilizando a tu perro de inmediato!

¡Espero que la forma de entrenamiento de César te sea tan útil a ti como lo ha sido para mi! Si te interesa este tema, escucha el episodio 015 de mi podcast, donde tuve de invitado a César Millán. Allí, él te dará tips para ser un excelente dueño de perros y compartirá su historia personal desde que era un niño pequeño en Mazatlán, ¡con grandes sueños de convertirse en el entrenador número uno de perros en el mundo!

Marco Antonio Regil

 


 

César Millán

Una de las misiones principales de César Millán es la de promover el rescate, la rehabilitación y la adopción de perros, y uno de los componentes principales de esa misión es las innumerables perreras que se encuentran alrededor del mundo. Hay cientos de millones de perros sin casa en el planeta, y un gran número de los mismos están actualmente en perreras, esperando por una de dos opciones: una casa permanente o morir.

A pesar de la urgencia que presenta esto a las perreras en todas partes, en muchos lugares las personas son recelosas a la hora de adoptar porque tienen algunos prejuicios sobre las mismas. Acá presentamos los cinco más comunes.

1. Si están en una perrera, debe ser porque algo malo tienen.

Este mito viene del malentendido común de la razón por la cual los perros terminan en perreras. En general se cree que los perros terminan en estos lugares porque fueron problemáticos, conseguidos en redadas policiales o porque eran agresivos. Así que se cree que tenderán a escaparse, tener problemas emocionales por como fueron tratados, o porque simplemente están dañados.

En la realidad, una de las mayores razones por la que los perros terminan en perreras es porque fueron abandonados por sus dueños por razones que nada tienen que ver con su comportamiento. Muchas familias abandonan a sus perros porque no pueden pagar sus gastos, porque situaciones los obligan a mudarse a un lugar donde no se aceptan mascotas, o, peor, no se aceptan mascotas de una raza en particular.

Los perros terminan en perreras cuando las expectativas y la realidad no son las mismas – cuando ese hermoso cachorro de dálmata creció para convertirse en un perro adulto enorme y energético viviendo en un apartamento de un ambiente, o cuando ese pequeño perrito que era tan lindo en la tienda de animales se volvió incontrolable y dominante porque su belleza sus dueños le dieron únicamente afecto, afecto, afecto y nadie le impuso limites ni barreras de comportamiento.

La única cosa realmente mala con un perro que vive en una perrera es esa: que vive en una perrera y no con una familia que lo ame.

2. Nunca sabrás su historia.

A pesar de que es verdad, no es malo, porque ese perro tampoco sabrá su historia nunca – especialmente una vez que sea llevado a un hogar amoroso con buenos líderes. Los perros no se quedan en el pasado, y nosotros tampoco deberíamos, especialmente cuando se trata de ellos.

También es cierto que en algunas perreras podrás conocer un poco de la historia del perro, pero eso no es necesariamente bueno porque, nuevamente, los humanos tienden a quedarse en el pasado. ¿Adoptar a un perro que fue maltratado por un niño, lanzado de un carro, rescatado de peleas de perros o cualquier otro evento traumático que puedas imaginar?

Bueno, es sólo un problema si te mantienes constantemente en lo que sucedió antes de que el perro estuviera en la perrera. El perro se olvidó de eso apenas dejo de pasarle, y puedes ayudarlo a dejarlo atrás no tomando ninguna actitud que pueda recordarle ese trauma pasado.

3. Podrían tener enfermedades.

Si, es cierto, la toz de perrera es la más común. Sin embargo, la mayoría de las perreras actualmente te darán un cupón para una visita subsidiada o gratuita al veterinario, y para las enfermedades realmente peligrosas las perreras aplican las vacunas correspondientes, como la MHPP (Moquillo, Hepatitis, Parvovirus y Parainfluenza), al igual que vacunas contra la rabia. Las perreras también se aseguran de que sus perros no tengan pulgas con tratamientos como Frontline, y libres de parásitos con productos como Heartgard o similares, además proveen de servicios de esterilización o capado como parte del proceso de adopción.

4. No son de raza pura.

¿Y eso importa? A menos que seas un criador profesional, las razas mezcladas de perros son una opción mucho mejor. En general no tienen los problemas genéticos o de comportamiento asociados con algunas razas, como displasia de cadera en los Pastores Alemanes por ejemplo, o el cavar incesantemente que tienen los terrier.

Los mestizos además son mucho más interesantes a la vista dado que no siguen los estándares estrictos requeridos para los perros de raza pura. Por último si vives en un área con leyes específicas hacia las razas, tener esa otra raza claramente identificable en tu perro podría ahorrarte problemas.

5. Son muy viejos.

Adoptar un cachorro puede ser una idea atractiva – comienzas con una página en blanco de cuatros patas y lo crías hasta la adultez. Sin embargo, las personas usualmente se concentran en la parte “linda” y se olvidan de lo que en realidad significa criar un cachorro: puede ser tan intenso y difícil como criar a un niño, y es igualmente un trabajo a tiempo completo.

Es cierto, sólo toma un año y medio criar un perro a diferencia de los dieciocho años (o más) que toma criar un niño, pero estamos hablando de un año y medio de tener cosas masticadas y orinadas, teniendo tus reglas cuestionadas constantemente, y teniendo una bola de energía creciente corriendo por toda la casa.

Nunca podrás estar absolutamente seguro del tamaño que tendrá el cachorro cuando llegue a la adultez. Por ejemplo, si te dijeron en la perrera que era en mayor parte Beagle todo está bien, lo que puede pasar después es que la otra mitad San Bernardo o Gran Danés se manifieste y termines con un perro de 30 libras y metro cincuenta de altura.

En realidad, si no tienes tanto tiempo para invertir en entrenar a tu perro, un adulto entre uno y dos años sería lo ideal. Usualmente vienen con un montón de características pre-instaladas: saben comportarse en la casa, posiblemente también algunos trucos, están acostumbrados a estar alrededor de gente. Si tienen algún problema de carácter, será mucho más sencillo manejarlo a esta edad – asumiendo que en realidad se muestren, que posiblemente jamás suceda asumiendo que harás las cosas bien.

Y no descartes a los perros mayores, que son aquellos que tienen 7 años o más. Pueden ser ideales para personas con menos energía, o en situaciones donde no quieres comprometerte por diez o quince años, pero igual quieres un compañero fiel y amoroso.

Así que la próxima vez que quieras agregar un perro a tu familia o manada, adopta no compres – salvarás una vida y encontrarás un compañero fiel al mismo tiempo.

 

Fuente: César Millán
Twitter: @cesarmillan
Petfinder: http://www.petfinder.com

 
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Si te gustó este artículo te encantará
el podcast 015 de Regil Radio.

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