Traducido del artículo de Let’s Not Give Up on Rainbows and Unicorns publicado en HuffPost Politics

 


 

A medida que continúan las elecciones primarias de Estados Unidos, escucho con fascinación y horror a la retórica política.  Donald Trump se enfoca en la fatalidad, tristeza, desesperanza y, en última instancia, la violencia. Este país es un “desastre”, el Presidente Obama es “inútil”, los tratados “no tienen valor”, Obamacare “no está funcionando”, los inmigrantes “deberían ser deportados”, los musulmanes “no deberían tener permiso de entrar al país”, deberíamos “construir un muro para mantener a los mexicanos afuera”.

Pero, lo que parece estarse olvidando es lo siguiente: un gran país debe tener un diálogo inteligente y en paz.

No hay lugar para violencia verbal en un país que quiere seguir adelante y crear un mundo mejor para su gente.

Trump le ha dado voz a una tendencia profunda de odio, racismo y falta de respeto. Él le ha dado una plataforma al fanatismo y ha desplazado los límites del discurso político. Él ha hecho de lo inexpresable, algo expresable.

Más personas están escuchándolo porque Trump es una máquina de ratings. Todo se detiene cuando Trump habla. Esta estrella de reality show, convertido en político, sabe todo acerca de los ratings. Él sabe cómo utilizar a los medios de comunicación a su favor y, lamentablemente, los medios se apresuran a seguirle el juego. Cuando él dice que no formará parte de un debate, el debate se cancela. ¿Por qué? Porque los otros candidatos no son lo suficientemente coloridos como para ganar una guerra de ratings. Trump entiende esto y los medios de comunicación le siguen el juego. Las elecciones no deberían ser sobre ratings. Deberían ser sobre ideas. Tampoco deberían ser acerca de violencia en las manifestaciones. Deberían ser sobre soluciones. Las elecciones no deberían ser acerca del odio. Deberían ser acerca de la unidad.

Sin embargo, todavía hay esperanza en este ciclo electoral. Mientras Trump escupe su veneno, palabras destructivas y llama a sus detractores “perdedores e idiotas”, Bernie Sanders habla de esperanza y empoderamiento. Él dice: “Yo voy a dar lo mejor de mí para tratar de crear un país en el cual los niños no vivan en pobreza, los jóvenes puedan ir a la universidad y los ancianos tengan seguro médico.”

Trump hace promesas vacías. “Cuando sea presidente, todos ustedes se cansarán de ganar”. Pero Bernie es realista. “Lo que el pueblo  Estado Unidense quiere ver en su presidente es alguien que no necesariamente tiene que ganar todas las batallas, sino alguien que se levante y peleé por aquello que él cree…”

Mientras que Trump se jacta de sus amigos ricos y poderosos en Wall Street, Bernie dice “Si una institución es muy grande para fallar, entonces es muy grande para existir.”

No se equivoquen, solo porque Bernie no habla en grande, no significa que piense en pequeño.  Me encantó cuando dijo “Si corres en una plataforma pidiendo una barra de pan, en el peor de los casos vas a obtener media barra de pan. Si comienzas a hablar de la necesidad de media barra de pan, vas a obtener migajas.”

Estas elecciones no deberían ser sobre construir muros; al contrario, deberían ser sobre derribar barreras. No deberían ser acerca de cerrar puertas, sino de abrir corazones; no dividir a una nación con odio, sino unirla con amor y compasión. Es por esto que debemos derrotar a Trump.

John Lennon cantó:

Tú puedes decir que soy un soñador

Pero no soy el único

Espero que algún día te nos unas

Y el mundo será uno solo.

Yo soy un soñador también… Que comiencen los arcoíris y los unicornios….